domingo, septiembre 10, 2006

Batalla campal de septiembre (parte II)

Tras conseguir despertarme fui al dentista, que me dijo que se me había rajado un empaste y me había salido una caries debajo de él, y que como tenía la zona muy sensible, me lo iba a limpiar y tapar, y cuando se me pasase la sensibilidad ya me lo rehacía todo bien. ¡Yuhu! Otra cita con el dentista, qué alegría...

Después estuve viendo Alatriste, que es muy bonita y tal, pero se me hizo un poco pesada y rara, porque al final no me enteré de si ganaban la batalla de Flandes o la perdían, si eran dos batallas o qué. Y el personaje de Iñigo de Balboa es lo más. En cada escena tiene un rol diferente y le pasan cosas que no sabes a santo de qué vienen. Hay que tener en cuenta que estas pelis no son de mi estilo, pero reconozco que estaba bastante bien.

Me fui a dormir pronto y me pasé dieciseis horas en la cama. Ese martes a las seis y media tenía examen oral de inglés, y no había tocado los libros. ¿Y qué? Me daba bastante igual el resultado. Llegué el primero y en el aula estaban las profesoras maquinando algo. Salieron y mi profesora/mi enemiga me dijo que no me sentase en el suelo, que entrara a un aula. De hecho entró a una en la que había un profesor y luego me dijo si quería una silla. Para que no me diera la lata me quedé de pies pensando en lo amable que estaba siendo. Sí, ya sacaría luego los cuchillos...
El examen empezó tarde y pasé en segundo turno. Tuve que esperar media hora para entrar. Me apreció demasiado, pero nuestro examen duró lo mismo. Primero la otra alumna habló sobre los libros y no sé lo que dijo, porque estaba preparando mi exposición sobre la prensa sensacionalista. Después hice mi exposición y luego un diálogo sobre un tatuaje que me quería hacer y necesitaba que mi mamá me diera su consentimiento.

Inesperadamente el examen me salió mejor de lo que esperaba. Me fui rápido a coger un taxi para ir al trabajo, porque llegaba tarde. Por la noche me acabé de leer el tomo octavo de Lamu y el tercero de Ah! mi diosa. Si el sábado había comprado provisiones para bastante tiempo, el martes ya las había agotado. Desde entonces también me he cogido el cuarto de Bleach y el vigésimo cuarto de Naruto.

El miércoles tuve otro momento de encuentros con el pasado. El domingo me encontré a unos amigos con los que ya no tenía relación, el lunes igual, y el miércoles estuvo en el cine una pava que semanas atrás me había encontrado por la calle. Yo quise fingir no haberla visto, pero como me saludó estuvimos hablando. "Hombre Iñaki, ¡cuánto tiempo! Bla bla bla". Resulta que la chica en cuestión había estado en el cine unos día antes y no me había visto. No me había visto aunque yo pasase por delante suyo, aunque una amiga suya estuviera trabajando allí y le hubiera dicho que yo trabajaba allí. Ya, claro.
Me pareció una conversación muy falsa. Pues bien, ¿se acercó a saludarme el miércoles? Claro que NO. Si ha pasado tanto tiempo sin saber el uno del otro es porque el uno del otro no ha tenido interés en saber nada. Sí, fuimos amigos, pero ya no lo somos, y no tenemos porqué ser hipócritas, digo yo.

Bueno, pero los momentos encuentros con el pasado no acaban ahí, porque el viernes me encontré con una ex-amiga de un ex-amigo con la que había estado varias veces de fiesta y me contó unas cosas de alucine, como que sus ex-amigos se acoplaban a sus amigos de la uni en el almuerzo y se ponían a criticarla. Total.


Dando un pasito atrás en el tiempo hasta el jueves nos colocamos justo antes de mi examen oral de francés para el que cómo no, no había estudiado. No esperaba aprobar, pero no ir me parecía mal y por hacer un a ver qué tal no pasaba nada. Y sí, me salió mejor de lo que pensaba, por lo que ya no podía eludir ir al de redacción del viernes.

Pero antes de hacer el examen pasé por la uni, a ver si había salido la nota de mi examen de Política. Un 3.9 Mierda. Un poco decepcionado fui a la Escuela de Idiomas a ver si había salido la de inglés. Estaba. Apto. No podía ser, no me lo podía creer, no me había equivocado de línea, ¿se habrían equivocado las profesoras?
Tras el momento lluvia de pétalos de flores y ojos vidriosos me fui a tomar un café para hacer tiempo, volví a la Escuela a comprobar mi nota otra vez y me fui para el examen.

Había que hacer dos redacciones. Primero escribí una carta a un amigo para contarle mis planes para Navidades y después había darle consejos a tu mejor amigo que: "il veut perdre du poids". Lo primero que entendí es que podía perder un pie. No, pie es pied. ¿Sería un dedo? ¿El plural de pies? Luego me di cuenta de que era quería perder. ¿Pero el qué? Yo ya no sabía si preguntarle a la profa a ver si me lo decía, me sentía súper idiota porque me veía suspendiendo por no saber una palabra... Pero deducí que sería perder peso, así que hice la redacción basándome en eso. Si era, bien, y si no, pues nada. Y acerté. Los resultados el martes.

No hay comentarios: