Es lo malo que tiene septiembre. Se acaba el verano (aunque oficialmente lo haga el veintiuno, el 31 de agosto se echa el cierre) y llegan los exámenes. Estoy hasta las narices ya y sólo he hecho dos. Encima hace un calor de morirse...
El primero fue de Economía Política I, una de las asignaturas que más asco me dan y con diferencia. Lunes cuatro de agosto a las nueve de la mañana. Así que como me había pillado el toro, para variar (yo soy un hombre de costumbres) decidí pasarme la noche estudiando con alguna ayudita (Red Bull, todo hay que decirlo). Total, que no dormí nada en toda la noche, creía que me iba a dar un infarto de lo alterado que estaba (por haberme bebido tres latas) y no quería ni ver los apuntes del asco que me daban, pero cado dos por tres me asaltaban dudas y me ponía a revolverlos.
El examen raro. De las dieciocho preguntas del test dejé en blanco dos, y de las nueve preguntas de teoría dejé en blanco dos, una la respondí mal, otra muy escasa y el resto no sé qué tal. Al examen se presentaron cinco y la tía ésta aún no ha sacado las notas. ¡Cómo se va a matar a corregir!
Después del examen fui a la escuela de idiomas a ver si habían cambiado las fechas, pero como todo estaba bien me marché a casa a ver Ponte en mi lugar, una comedia de Lindsay Lohan total. Cuando acabé de ver la peli (y de planchar lo que mi madre me había dado) me fui a dormir porque no podía más.
miércoles, septiembre 06, 2006
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