domingo, septiembre 17, 2006

Batalla campal de septiembre (parte III)

El sábado a las nueve de la mañana tenía el examen de contabilidad I. No estuidé mucho, y no hice ni un triste supuesto. Pensaba que el examen nos lo iba a hacer la profa malvada que nos había dado clase de octubre a diciembre, pero no, lo hizo el profe majo que nos dio clase en enero, así que pensé que si él había preparado el examen sería fácil. El test era accesible, y de veinte dejé dos preguntas en blanco, pero el supuesto era ¡súper jodido! Vamos, a su lado el de febrero me parecía un regalo. Hice lo que pude y triste me largué a casa. El lunes tenía examen de operaciones Financieras, pero como no había estudiado mucho decidí centrarme en el de Economía Mundial que tenía el miércoles.

El martes por la mañana salían las notas de Francés y para mi sorpresa había aprobado. Estaba muy contento, pero claro, yo quería seguir sólo con un idioma y ahora no podía dejar ninguno de los dos, y encima iba a tener que cambiar el horario de trabajo para poder ir a francés.

Para ese examen venía a Logroño mi compañera R, y como tenía libre el martes por motivos laborales (vamos, que mis compañeros son unos vagos) quedamos para cenar. Quería ir a un mexicano pero estaba cerrado y fuimos a un italiano. Todo buenísimo, nos pusimos al día, nos reimos un montón y nos lo pasamos muy bien. Total, que llegué a casa, no tenía ni idea de nada, pero me puse a perder el tiempo en vez de estudiar, así que por la mañana aparte de tener un sueño horrible no quería ir a hacer el ridículo, pero R quería que le dejase unso apuntes, que ni siquiera sabía si tenía, así me levanté para llevárselos y vi a mis compas cateadores, R no me miró los apuntes y descubrí que había aprobado Conta I con un 5. Ahí es nada.

Me fui para la Escuela de Idiomas a hacer las matrículas, vamos, a hacer colas. Cola para comprar los impresos, cola para pagar en el banco y cola para entregar los impresos. Esta vez tardé casi dos horas, no está mal.

Después de echarme una siesta fui al dentista que me dijo que tenía la muela destrozada por dentro, así que me iba a hacer otro empaste provisional y que luego ya me haría el definitivo, pero que no me preocupase, porque en la próxima cita no iba a necesitar anestesia e iba a ser muy sencillo todo. Sin embargo yo sólo pude decir: ¡Qué ilusión!

Salí del dentista y para alegrarme un poco me fui a comprar algún cómic y me llevé Shirô, un detective problemático#1, Family Compo #9 y NANA#4. Y con esto al trabajo y así di terminada la batalla campal de este año.

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