Impresionante comienzo de semana. Cuando volví a casa el domingo por la noche me dolía un poco el estómago, pero lo atribuí al cansancio y seguí haciendo todo con normalidad. Pero un poco después me entraron ganas de vomitar y no paré en toda la noche. Por la mañana fui al médico y me recetó un jarabe muy efectivo: la primera cucharada la vomité instantáneamente. Luego ya hizo efecto y me recuperé, de hecho a la noche ya em encontraba muy bien.
Pero con la tontería no he ido a clase en tres días, y a la Escuela de Idiomas no he ido en todo el mes. Una vergüenza...

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