Terminé de leer Casada con Buda. Finalmente ha sido una pequeña decepción, porque el libro, aunque continue la historia de Shanghai Baby, no tiene el interés ni el glamour que recogían las páginas del primer libro. Para empezar Nueva York no tiene el misticismo ni el exotismo de Shanghai, y las viviencias de Cocó parecen las de una estadounidense snob más (y ahí radica el excesivo parecido con Sexo en Nueva York), y cuando la chica viaja a China no da la sensación de estar integrada o pertenecer a esa comunidad, parece una turista cualquiera.
Destaca el viaje a España que realiza la protagonista, cargado de tópicos y poco profundo. Si en vez de Madrid o Barcelona pusiera Ciudad del Cabo o Edimburgo ni se notaría la diferencia.
Al final la autora no deja de repetir el juego de la primera novela. Confundir ficción y realidad con toques de erotismo. Pero claro, antes tenía su gracia porque todo era lejano y novedoso, pero ahora ya es un tema usado y resulta menos llamativo o curioso al ambientar la obra en Occidente.

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