Bueno, la semana pasada seguñía yo de vacaciones, a pesar de lo cual irme por ahí no me apetecía nada denegando todas las ofertas de viajes que me ofrecían, así que pensé en irme al pueblo con mis padres, asunto bastante aburrido a la vez que práctico, porque así no tenía que volver a tocar una sartén (en mi defensa o en mi contra aseguro que un día fregué).
Pero como tenía la academia tenía que esperar a dar la clase. La idea de saltármela alegremente como años anteriores pasó por mi cabeza. Sin embargo esta vez no me pareció correcto porque luego no me iba bien y encima esta vez voy a dar pocas clases y no es plan de encima faltar.
Así que hasta el miércoles nada, mientras seguía considerando las opciones. Allí no iba a hacer nada, en Logroño sí había plan, pero salir de la ciudad me apetecía. Por otro lado si me quedaba quizá cometiese un hermanicidio, no tener que cocinar le daba al pueblo muchos puntos... Vamos, que me marché.
Y dejé Logroño lloviendo mientras allí hacía muy buen tiempo. Falso, porque el viernes empezó a hacer frío y aquello parecía otoño (en realidad no, porque el otoño es mucho más frío).
Resulta que Salas no es tan pueblo como pensaba. Mientras el resto de España (ya sé que ahora no se lleva llamar España a España excepto en elecciones, pero es que Estado queda muy impersional, aparte de liante entre Estado, Nación, Reino, País...) hay que adaptar la antena para ver tdt, allí basta con conectar del decodificador y listo. Con un par. Eso sí, internet rural sigue siendo muy lento, todo no puede ser.
Y como siempre, el domingo a la vuelta, según volvía el buen tiempo todo mi descanso y paz desapareció al llegar a la ciudad. Creo que las autoridades deberían hacer algo al respecto y eliminar ese aspecto desasosegante de las entradas de la ciudad, porque así no se puede vivir.
miércoles, agosto 12, 2009
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