Habíamos dejado el día en el mediodía. Por la tarde yo tenía clase de inglés en la Escuela de Idiomas y, como este curso sólo se puede faltar a un 35% de clases, no tuve más remedio que ir.
Según avanzaba la tarde, en la que no trabajé, empezaba a sentir que la noche iba a ser cutre cutre.
Habíamos quedado para cenar en el centro en un sitio al que no me apetecía ir, pero bueno, yo entiendo que los demás no tuviesen dinero y no pudiesen permitirse más. Llegué tarde, porque siempre que hemos quedado la gente ha llegado tarde y para estar esperando prefiero que me esperen a mí. Esta vez llegué el último y como premio me tocó el asiento más apartado.
La cena no estuvo mal, pero tampoco bien. Después tocaba el botellón de rigor, no fuese a ser que perdiesen las costumbres. Cuando me aburrí les abandoné y me marché al bar donde se desarrollaba la fiesta de novatos de empresariales. De allí me fui con otra compañera que andaba cerca con unas amigas suyas, luego volvimos al bar ése, dimos alguna vuelta más hasta que finalmente el bar cerró y me fui a casa.
Me gasté veinticinco euros y la noche fue cutre cutre, pero cutre cutre. La verdad es que no me aburrí bastante en algunos momentos y quizá por eso al día siguiente di el paso para animar la cosa. Paso culpable de que me haya pasado la semana esperando a que suene el teléfono, así que la situación no ha mejorado mucho. Encima esta semana me han obligado a coger vacaciones y no he hecho nada especial. Bueno, he empezado a ir a natación, pero nada más.
viernes, octubre 26, 2007
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