Al menos en España (en Japón quién sabe), la moda de resolver los finales de un modo psicológico la impuso Evangelion. Así, la acción pasaba a un segundo plano que defraudaba a los seguidores de la serie que esperaban la sobrada final y se tenían que conformar con buscar el sentido de la vida en filosofía de bolsillo.
El caso es que no me esperaba que eso sucediese con 20th Century Boys, que tras cuatro mil páginas de historia te quedas con un: "No llores, Kanna", y para casa. A continuación ponen un artículo comentando que el autor había hecho los dos tomos de 21st Century Boys en el que se explicaban algunos de cabos que se quedaban sueltos en la anterior (más bien todo) y que diox sabe cuándo los publicarán. Así tal cual, con dos cojones.
¿Y a qué venía la parrafada primera? Pues a que tras mal de cuatro mil páginas de historia narrada de forma que a pesar de su complejidad con los saltos temporales que presenta y la densidad de información se hace fácil y divertido de leer, y aunque la trama no tenga sentido alguno se haga creíble y cada más espectacular, al final resulta que todo había empezado por algo ridículo y que toda la venganza carecía de sentido una sola palabra. Así tal cual, con dos cojones.
martes, octubre 23, 2007
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