miércoles, septiembre 26, 2007
Planetes
Lo que empezaba siendo una historia tierna y refrescante se convirtió al paso de las páginas en un cajón desastre. Tras el primer tomo dedicado a esos solitarios recogedores de basura espacial continúa por una superación del padre para ir a Júpiter y otras historias más terrestres y superfluas demostrando que el autor tenía poco que contar y salió por la tangente. Curioso y punto.
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