Es lo que tiene ser un chico manga, que cuando menos te lo esperas te sorprenden y luego tú vas a por fruta meses después.
Lo de La leyenda de madre Sarah es una de estas historias dignas de culebrón barato. Una serie que viene avalada por grandes firmas, con una publicación de calidad (en su momento) y una periodicidad rabiosa al ir en sintonía con la japonesa. Diez números publicados y nunca más se supo si seguía en Japón, si se había quedado así o qué. Y el año pasado llegan los de Norma y tras haber saldado lo publicado anteriormente anuncian que van a publicar los dos tomos restantes. Eso fue en primavera y por suerte aún no me había deshecho de mis tomitos, pero hasta que me los leí y me compré los nuevos ha llegado otoño. Pero ya está.
Sarah es una madre muy maternal pero más dura que las piedras que va buscando a sus hijos en un mundo arrasado por la guerra viviendo situaciones que se resuelven con una bonita moraleja. Así a bote pronto la historia parece de lo más típica y tópica y, en efecto, es de lo más típica y tópica. Pero ya había dicho que iba avalada por grandes firmas y el saber hacer de Otomo a los bolis y de Nagayasu a los lápices hacen que la historia más sabida y repetida resulte de lo más resultona e interesante y sin darte cuenta acabas acompañando a la pobre mujer en sus aventuras. Hasta la parte que ya estaba publicada, claro, que acababa con un noséqué cayendo del cielo, porque en la parte nueva no hay nada típico ni tópico, pasando de la historia bélica más bélica a una historia de ciencia ficción de lo más indescriptible.
Dejando descansar a Sarah y retoños la cuestión es que si Otomo es un autor que vende en España, porque se supone que vende, cómo es posible que hayan pasado años y años hasta terminar de publicarse La Leyenda de madre Sarah, o que La Cúpula reeditase Memorias pasados años y años, o que haya mangas sin publicar del autor.
Recientemente en una entrevista el editor de DC de Planeta decía que querían que hubiese siempre en las librerías una edición de las grandes obras (según ellos) de la editorial, que siempre estuvieran disponibles. Parece que el editor/a de manga tomó nota y están reeditando las obras de Shirow (otro autor misteriosamente agotado durante años) aunque sea sin mucho esfuerzo, porque en el primer tomo de Appleseed hay un artículo ya más que desfasado. Pero al menos es un paso para que las nuevas generaciones puedan leer lo que leían sus senpais.
lunes, octubre 16, 2006
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