viernes, octubre 20, 2006

Llévame lejos



Mi vida de chico manga me ha convertido en protagonista de un culebrón de lo más retorcido. Pero de lo más retorcido. Ayer fueron novatadas y, aunque estaban prohibidas, tenía que pasar el testigo de mister. Por la mañana juegos y comer en el Quinti y por la noche cenar por ahí (cutre, para variar) e ir de fiesta... con inesperados resultados.

Un clavo saca a otro clavo, una mancha de mora limpia otra mancha de mora... Sí, pero dos clavos, ¿quién los saca?

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