lunes, diciembre 13, 2010

El sueño debe terminar

Desde que aparecieron a la venta los primeros tomos al nuevo estilo Glénat, las redes otakus fueron un hervidero de quejar acrecentadas con las epxlicaciones de Joan Navarro. Explicaciones resumidas en: la cosa está muy mala, su imprenta de confianza cerró y encima la casa madre les ha dicho que basta de caprichitos y a editar como ellos.

Un discurso muy lastimero y conmovedor, sino se tiene en cuenta algunas cosas:
Lo primero de todo, las ediciones francesas son cutres, y también algo más baratas, pero no tan cutres como lo visto en las tiendas estas semanas.

Lo segundo, que es muy difícil de entender cómo es posible que en dos años la empresa pase de beneficios millonarios (según ellos) a tener una mano delante y otra detrás (visto lo visto).

Lo tercero, que todo eso está muy bien, peeero, si las demás empresas son capaces de mantener el ritmo sin contar con las mejores licencias del mercado, es de extrañar que la empresa poseedora de ellas no pueda hacerlo.

En cuarto lugar, si esperabas salir del bache saldando el almacén sin sacar nuevos productos y dejando que otras editoriales lo hagan, ¿cómo esperas volver a ganar dinero si has perdido las vacas gordas mientras ordeñabas las flacas?


Para rizar el rizo, el jefazo de Glénat España da cifras de ventas y de costes de editar un manga en España. Y surgen las dudas:
Si las ganancias de las editoriales japonesas por dar licencias en España son tan ridículas, ¿por qué ponen tantas pegas?

Si realmente venden tan poco y ganan mucho menos, ¿cómo podían hace dos años tener beneficios con tantos ceros?

Y ya, en el delirio más absoluto, acaba explicando con cifras y datos por qué los mangas en catalán son más baratos que en español, y lo más increíble, admitiendo aquello tantas veces negado: reciben subvenciones de la Generalitat por ello. Lo podían haber dicho antes, que no pasa nada.
Por supuestísimo, no podía empezar el discurso sin acusar a la gente de caverna mediática y anti bla bla bla. Todas las veces en las que ha demostrado un comportamiento similar, como negando las subvenciones o con el enigmático Printed in Catalonia, no debían ser anti bla bla bla. De todos es sabido los dobles raseros ofrecidos por la lengua española.

Este texto se puede resumir en un solo punto: Joan Navarro sabía aquello de divide y vencerás y pensó: Como un 30 % de las ventas en España se producen en Cataluña (si en el cálculo de proporciones catalanas incluía Baleares y Valencia es algo que no sabremos) y ya editando en un idioma no ganamos para pipas, hagámoslo en dos, ya verás qué risa. Que promocionar la cultura local y tal es muy bonito y a todos nos gusta, pero tú diriges un negocio, recuerda...

Total, mira que pensaba que Jaime Rodriguez había sido el editor más nefasto para el manga en España, pero al menos él era más sincero. Cuando me quejé del cambio de formato de Detective Conan respondió tajante: Si no te gusta, no lo compres.


Lo que no acabo de entender es eso de que Glénat Francia haya venido a poner orden. Si estando este señor al mando la compañía ha estado dos veces a punto de echar el cierre, ¿por qué no le han despedido aún?

1 comentario:

caotico_jq dijo...

"Si no te gusta, no lo compres." Madre mía, pues si un editor responde así a los lectores, ya no te cuento a los autores... :-S

Sí, me enteré de lo de las entradas en las noticias. Muy fuerte, la verdad. Por lo menos, las nuestras eran verdaderas.