Al día siguiente del "ya no estoy en Francia más", me levanté antes de lo que quería y me preparé para enfrentarme a la dura tarea de hacer mil papeles para atestiguar que he vuelto.
En el Rectorado nada más ver mi certificado de llegada decidieron que no era válido pues tenía un tachón. Dicho tachón no era más que un número más marcado que los demás, pero se empeñaron en que no me lo iban a admitir (¿quién?) y que debía volver a pedir otro a la universidad de destino, pues hasta que no lo tuviesen válido no podían ingresarme la beca. En ese momento me quedé pensando si el puñetero papel tan importante era sólo para eso, y por qué lo pintaban tan urgente si la beca no me la iban a ingresar hasta dos meses después.
En fin, con el cuento a casa otra vez a escribir a la uni francesa para que me lo vuelvan a hacer. A otra tampoco se lo han admitido, así que no soy el único jorobado.
En el INEM primero me han hecho sacar la tarjeta, y sólo tenía unos cien números por delante, así que me ha dado tiempo de irme de compras tranquilamente y observar los liegros cambios que ha vivido la ciudad. Todo está igual, pero todo ha cambiado un poquito. Me compré el primer tomo de Haruhi y el tercero de Last Quarter, afortunado de mí, pues éste no esperaba encontrarlo, y me dio tiempo a leer ambos mientras esperaba a hacer todos los papeles.
Cuando estaban reanudándome la prestación la chica que me atendía se levantó a hablar con una compañera, luego con otra... "Ya me van a poner alguna pega", pero resulta que todo estaba bien, lo único que no era una situación usual. Ya me imagino.
Y tras comer, ver a amigos y más compras (los dos primeros tomos de El gran Catsby, Gantz #27 y I love HS#1) a organizar un poco la habitación, deshacer la maleta y pensar en que tengo exámenes la semana que viene y estoy de lo más distraído. No sé yo cómo va a salir esto...
martes, junio 01, 2010
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario