La verdad es que no me acuerdo muy bien de qué estuve haciendo el martes por la tarde, a parte de intentar ver El Calentito para coger fuerzas para lo que me venía encima (me quedé a la mitad) e ir de compras. La primera versión de la maleta pesaba 33 kilos y era enorme.
El miércoles por la mañana volví a la Seguridad Social. Resultó que me faltaba un papel, un justificante del pago del seguro escolar. Mira que pensé en llevar el impreso de matrícula, y con el cuento tuve que volver a casa.
Sospechaba que en la matrícula sólo ponía que ibas a pagar el seguro escolar y que no valía, así que fui a preguntar al rectorado por si acaso. Allí no tenían ni zorra del tema, así que tuve que ir a la oficina del estudiante después de ver mi nota de Análisis. Un 3,3 ya tanta potra no podía ser, pero el profe me dijo que tampoco estaba tan mal (aunque... teniendo en cuenta que el examen era tirado, estaba fatal). Total, que de seis, cinco aprobadas este cuatrimestre. Ya veo la luz más cerca, la veo.
En la oficina del estudiante por fin me hicieron las cosas como Diox manda, y ademá de darme el impreso de matrícula donde figuraba ya pagado todo me dieron un recibo del seguro escolar y un número de teléfono para llamar si tenía algún problema.
Pero no fue así, me hicieron la tarjetita y pude ir a darle a K su regalo de reyes (carbón dulce) y decirle hasta luego.
Comí con M y S y por la tarde estuve despidiéndome de toda la gente que pude. Al día siguiente ¡comenzó el gran viaje!
domingo, enero 24, 2010
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario