Después de la triunfada de Organización, sólo quedaban dos exámenes: Costes y Análisis. Costes la llevaba muy bien, y no tenía ganas de estudiarla, y de Análisis tenía que hacer un trabajo, pero me habían dejado el del año pasado y sólo tenía que cambiar los datos.
El caso es que lo uno por lo otro, la casa sin barrer, llegó el domingo, ni había tocado Costes y descubrí que los problemas de examen era así como muy jodidos, y de paso también me di cuenta de que el trabajo no era el mismo. Genial. Para redondear la cuestión, Análisis la llevaba no mal, lo siguiente. Un panorama interesante a la vista.
Llegó el lunes, tenía el examen de Costes a las doce y la entrega del trabajo de Análisis. Antes del examen tenía dos horitas Costes que resultaron un infierno total. Las dos últimas horas de clase...
El examen de Costes... ¡más fácil imposible! Vamos, después de haber estado estudiando como un idiota todo el cuatrimestre, ver un examen tan tirado me pareció incluso mal. Ahora sólo falta que no haya puesto mal hasta el nombre, pero yo creo que ¡otra aprobada!
Por la tarde estuve haciendo el trabajo, y ahí ya se acabó mi suerte porque no tenía ni zorra y la verdad, me daba igual. De las cuatrocientas casillas que había para contestar dejé en blanco tres cuartos, y lo que era la teoría tampoco me la sabía.
lunes, enero 18, 2010
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