Se acabaron por fin los exámenes. De siete que quería hacer me presenté a cinco de los quehe aprobado tres. Da la casualidad que esos tres eran exámenes que ya me habían puesto antes, no sé si querrá decir algo.
Resumiendo:
Fiscal I. El examen me salió genial, y sólo saqué un cinco. Decepción, pero asignatura fuera.
Política II. Un 4,1. Si hubiese sacado alguna décima más me la habrían aprobado, pero así... Para el próximo curso.
Mundial. Tal y como pensaba, puso el mismo examen que en junio, e hice lo mismo que en junio pero con algún ejercicio más que me había mirado. Saqué la nota más alta de todas con un 6,3. Vamos, todo un ejemplo de vagueza que deja una pregutna en el aire: ¿Hay gente todavía más inútil que yo?
Estadística. Puso el mismo examen que en febrero pero sin teoría y sin un ejercicio complejo. Había hecho el de febrero la tarde anterior en la academia y cuando vi el examen vi a Diox. Un 7,3 que sabe a gloria.
Financiera I. No estaba yo ya con cuerpo para estudiar y sólo me miré un ejercicio que pone siempre en septiembre menos esta vez, que decidió cascarse un problema chunguísimo. Un 1,4 y el resto de notas han sido similares. Puaj.
En la Escuela de Idiomas suspendí el oral. Estaba claro que si todos los crsos los he repetido religiosamente el último no iba a ser menos. Este año me he matriculado de francés y ya vale con el panorama que hay, así que algún año acabaré inglés.
Y así acaba esta temporada de exámenes. Por supuesto ha habido locuras, pero me han ayudado a ello y es una historia que aún no ha acabado. Para el próximo curso tengo once asignaturas y los créditos de libre, a ver si por fin...
jueves, septiembre 24, 2009
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