miércoles, julio 29, 2009

La celebración


El día del cumple fue un día muy largo. Una amiga me pidió que le cuidase a los niños mientras hací unas gestiones y me tuve que levantar a las ocho y media de la mañana para estar sujetando a un crío hiperactivo mientras frenaba mis ganas de matarlo y quedarme tranquilo.

Luego comida en casa con mis hermanos y después de descansar un poco al curro. Luego a tomar unas copillas con A, poco rato porque estábamos molidos. Aún así, el dolor de piernas muslos incluidos no me lo ha quitado nadie en todo el fin de semana y el sábado estaba baldado.

Total, que como ya parece que a los amigos de la uni no les iba a ver a todos juntos, que me apetecía hacer una fiesta de cumpleaños por primera vez e más de quince años y que me estaré haciendo viejo, invité a mis amigos de clase de la uni a cenar a casa. Pensaba ir a la grajera, pero el martes pasado estuve en un parque y los bicho me acribillaron y como que no tenía ganas de repetir.

Esto de hacer de anftrión a mí no me motivaba nada y no tenía nada claro qué iba a poner para cenar. La opción desesperada era comprar unas pizzas en el Telepi y dejarme de tonterías, cosa que mis amigos pensaban que iba a hacer (¡por qué?), pero finalmente con una ensalada, unas pechugas encebolladas (preparadas por mi hermano) y una tarta de manzana la cosa ha salido tan bien que hasta le he cogido el gusto y estoy pensando en repetir otra vez.

A pesar de ello queda claro que nunca podré ser una Bree Van de Kamp porque sólo con la tarta el hojadre me quedó así así, la crema pastelera se me quemó (y lo que me costó limpiar la cazuela...) la manzana al hornearla se me fue a donde quiso y se me manchó el horno. Un horror, pero a todo el mundo le ha gustado (excepto al que no la ha probado ¬.¬) y ha sido muy divertido. Tanto que habrá que repetir.

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