La semana pasada se acabaron las clases y mi semana de vacaciones también, pero como fui a trabajar el sábado y el domingo es como si se hubiesen acabado antes. Todo sea por lucha contra el ¡Francia muy cara! que lleva meses controlando mi vida. Y el fin de clases implica comienzo de exámenes y eso no significa otra cosa que el momento de hacer locuras e idioteces. Se abre la veda.
A me dijo que ire de Erasmus le había cambiado la vida, y yo suscribí totalmente su afirmación. Aún no he ido y ya me la está cambiando, todo es: cuando vaya a Francia, cuando vuelva de Francia, porque en Francia... Y aunque sea fijo todo está como en el aire, dándole a todo un aspecto de irreal ayudado mucho porque cada persona me diga una cosa diferente.
Se supone que de Erasmus sólo te puedes llevar asignaturas troncales y obligatorias de último curso si te hacen la vista gorda un rato. Yo Inferencia no la voy a aprobar este viernes ni nunca, no me gusta, me da asco y la odio, y a estoy maquinando planes para llevármela a Francia. Sólo hay un problema, que es una asignatura obligatoria de primero y supuestamente sólo te puedes llevar troncaes y obligatorias de último curso si coinciden bastante con el plan de estudios de origen, cosa que no va a ser el caso, la verdad. Puntos a favor: que la profesora no debe molestarse mucho en investigar las verosimilitudes, y que creo que una compañera se llevó Estadística, de primer curso también y encima troncal.
Sé perfectamente que en vez de hacer cábalas debería ponerme a estudiar y aprobarla, pero...no me gusta, me da asco y la odio, cómo hay que decirlo.
Por otro lado temo que mis expectativas no se cumplan en absoluto. Que no haya grandes viajes, ni grandes amistades y que al final no aprenda nada de nada. Así paa empezar la gente con la que he contactado y que va a estar allí tiene seis años menos que yo, y uno de los grandes handicaps de mis años universitarios ha sido mi falta de ganas de hacer de niñera. Buf buf buf.
Y para finalizar, me está poniendo un poco nervioso que absolutamente TODO el mundo me pregunte lo mismo: ¿Y qué vas a hacer con el trabajo? ¿Pedirás una excedencia?
Me resulta un poco irónico haber tenido que soportar miradas de soslayo durante cinco años (ahí es nada), miradas que decían que estaba desperdiciando mi vida, que era un fracasado, que perdía el tiempo tras la barra de un bar y ahora que haya algo distinto la gente se preocupe de que pierda ese trabajo, máxime teniendo en cuenta que cuando vuelva no sólo voy a poder encontrar otro trabajo así, sino que habré acabado mis estudios (diox lo quiera) y tendré un conocimiento de idiomas lo suficientemente aceptable como para encontrar un trabajo más interesante. Vale que es un buen puesto bien remunerado y que debería cuidarlo, pero no por él voy a perder otras cosas que quizá me convengan más dentro de un año, ¿no?
miércoles, junio 10, 2009
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