Vale que quizá esté algo agobiado. Vale que quizá necesite un descanso. Pero es que hay gente que es para darla de oxtias.
Primero: me viene uno el viernes preguntando si podía pedir los bocadillos sin jamón, y le contesto que sí, pero que le va a costar lo mismo. Argumenta que no le importa, es que es vigilia y no quiere comer carne. Me muerdo la lengua y no le digo que si quiere guardar vigilia que se quede en casa, que irse de bare no es precisamente muy católico.
Segundo: el lunes un par de idiotas me vienen contando que si pueden cambiar el jamón por berenjena mientras la otra me dice que son vegetariansos y que no comen carne y bla bla bla. Mientras el otro sigue pidiendo que unte el pan con tomate yo me vuelvo a morder la lengua y no le digo que no es necesario que me cuente su puta vida para que le haga los cambios.
Tercero: hoy miércoles me viene una vieja pidiendo un café con leche muy caliente junto con dos amigas. Las tres deciden comprar bocadillos. La del café pide primero y mientras espero a que una de las otras se decida me vuelve a decir que quiere el bocadillo para llevar. Me aguanto de torcer la mirada. Una vez envueltos los bocadillos y embolsados me dicen que el de la vieja primera (puesto que su bocadillo era distinto a los otros dos) se lo ponga en una bolsa aparte, no se vayan a equivocar. Hay que joderse, pero no todavía, porque para rematar la faena la vieja me pide leche fría. ¡Lo bien que estarían estas chochas en un asilo!
jueves, abril 16, 2009
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1 comentario:
jaja..como te entiendo!! trabajar de cara al público es horrible!! y encima tenemos que poner buena cara!!
Además las señoras estas yo siempre pienso lo mismo: RESIDENCIA!!!
bss
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