sábado, enero 17, 2009

A mí hazme algo más que uo uo uo

Esta es una entrada de HISTORIA, y copiada de Tuenti.

Esta semana he estrenado mis sextas gafas. El sexto par desde los ocho años, cómo ha pasado el tiempo. Las primeras que tuve eran de pasta, marrón claras. Si no fuera poco con eso, yo era tan cursi de llevar cordón y bien visible, nada de acercarlo a las orejas para disimularlo... Se rompieron no recuerdo cómo y me compré otras de pasta, en este caso marrón oscuro. Éstas se me rompieron una vez en un cumpleaños de un cabezazo, a los pocos días de acabarse la garantía. Luego, ya en Cantalejo (hasta entonces vivíamos en San Esteban de Gormaz, e iba a la óptica de El Burgo de Osma, porque en San Esteban no había. Pero el oculista de El Burgo venía de Soria, era todo muy rústico), se me volvieron a romper, cuando estaba en 3º ESO y me compré otras, ya metálicas, marrones y doradas. Con esas llegué a Logroño y me puse lentillas cuando estaba repitiendo 2º Bachillerato. Me tiré un mes con la adaptación, debió ser la adaptación más cara y larga nunca vista, y a los dos años me compré otras gafas, esta vez por capricho, porque las anteriores ya estaban algo desfasadas.

Mis nuevas gafas eran metálicas verdes, me costaron un copón y me han dado muchos quebraderos de cabeza, porque se me rompió la montura una noche que estaba limpiándolas cuando estaba en Plymouth, y me pasé el resto del mes yendo a todas partes con lentillas y en casa con gafas pegadas con celo. Y un par de años después se me volvieron a romper limpiándolas también y en el mismo sitio. Era verano, la óptica estaba cerrada por vacaciones, fui a otra por recomendación de una compañera de trabajo, me hicieron una chapuza... Al final en mi óptica sí que me las arreglaron, aunque quedó a otro color, pero como no solía usarlas mucho daba igual.

Cuando empecé Empresariales me compré las quintas, unas metálicas marrones pequeñitas que me costaron muy poco dinero, sólo 110 €, y eso que me subió el precio reducir los cristales (efectivamente,no veo tres en un burro), y con ellas he estado hasta este fin de semana. Yo ya había notado previamente que pasaba algo raro, y el viernes por la noche finalmente sucedió: el puente se rompió. Y me he comprado estas azules, muy parecidas a las anteriores, sólo que la concha es más pequeña para poder aprovechar los cristales anteriores. Porque las gafas se me habrán roto pocas veces, pero cambiar cristales hasta que me puse lentillas tenía que hacerlo una vez al año porque me subía la graduación. De hecho ese fue el motivo de ponerme lentillas, a ver si me detenía la escalada de dioptrías, pero eso es otra historia.

Lo que sí es parte de esta historia es el cambio de modas y de diseños. A partir de las cuartas gafas todavía puedo soportarlo, pero las anteriores me parecen un horror total. Vale que fuese la moda del momento, pero ahora miro fotos antiguas y no sé cómo podía llevar eso, porque yo siempre me he visto muy guapo con gafas (sí, vale, ¡con y sin ellas!) y ahora me parecen un horror absoluto. Ya sé que son cosas de la moda, es como cuando ves revistas antiguas o documentales del pasado y tal y salen en los noventa todos hechos un cuadro, pues yo no iba a ser menos, claro.

Y es cierto, a mí las gafas me quedan muy bien, me dan un aire de intelectual muy interesante. Y sin gafas también parezco intelectual, a ve qué va a ser esto, sólo que desde que me puse lentillas verme con gafas me resulta muy raro. Pero yo sé que si algún día cometo la locura de operarme de la vista y dejo de necesitar gafas, yo las seguiré llevando, estoy seguro.

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