Para quitar los nervios nada peor que un manga, pero yo soy así.
Shirô #3 y 4. Comprados en Alcampo a cuatro euros cada uno. A este manga le he dado ya tres oportunidades. Tiene su aquel, pero tampoco es nada del otro jueves.
Slayers (así a secas). No es que sea de mis series preferidas, pero lo vi en una tienda a mitad de precio y le di una oportunidad. Es exactamente igual al resto de historias que he leído de la serie. Lina y su acompañante llegan a una ciudad, se hartan de comer, se plantea un problema, se ríen de las tetas de Lina, ella arregla en entuerto a oxtias y vuelven a comer. Fin.
Underground. Me llamaba mucho la atención cuando la publicaron, pero había otras cosas y pasé un poco. Además las críticas decían que un rollazo y esta vez sí que tenían toda la razón. El problema es que no tiene una narrativa manga y resulta aburrida dando la sensación de que la historia no va a ninguna parte que es efectivamente lo que pasa. Lo del mercado negro de pornografía tiene su morbo y tal, pero a estas alturas de la vida parece un juego infantil. Malo.
D.Gray-man #7. Empecé a hacerme la serie este otoño atraído por su dibujo y sus toques victorianos, pero después de leer el quinto tomo empezó a darme un poco igual. El sexto así, así, y en el séptimo ya se nota de donde viene la serie. Habría que montar una plataforma llamada "Dejad morir a las series en paz" contra el Shonen Jump y otra "Ya vale de plagiar Dragon Ball, coño" contra la misma revista. Amén.
School Rumble #3. Fue una agradable sorpresa en el salón y este tomo lo confirma. El capítulo en la piscina es grande y el de playa sospechosamente parecido a I"s pero sin calentamientos de cabeza.
Air Gear #3. Si anteriormente dije que la historia era curiosa aunque fuese lo mismo de siempre tengo que retractarme ahora, porque en este tomo sólo deja ver lo mismo de siempre. Pero sinceramente, este manga vale su peso en oro por todas las tiarronas que salen, el resto es accesorio. Y como muestra de lo dicho, en la portada del tercer tomo no han puesto el título. Una de tres, o lo ponían y le tapaban la cara, o lo ponían y le tapaban los labios (esos labios), o no lo ponían. La solución era clara.
MPD-Psyco #5. No sé cómo puedo seguir leyendo esto si me resulta totalmente desagradable.
martes, febrero 05, 2008
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