Continuando con la limpieza, he leído más mangas. Al final llegará septiembre y habré leído de todo menos Touch, que era lo que quería leer este verano.
En Salas me leí Dragon Head. Fue una lectura muy descafeinada ya que al saber cómo era la historia, la intriga de la primera vez había desaparecido. Me di cuenta de que es uno de esos mangas de un sólo uso porque después sólo queda un recuerdo grato (o ingrato). Temo que pasará lo mismo con Death note, historia que sólo he leído una vez y ni siquiera remirado un poco porque se me hace muy pesada con tanto texto por página y tanta intrgia sobre intriga (si hago esto fulano hará lo otro, y si hace lo contrario yo diré aquello, y.... argggg).
Lo que sí resiste varias lecturas es Somos chicos de menta. Ahí Yoshizumi sentó cátedra y creó una oda a la frivolidad. Líos y enredos amorosos se suceden en sus páginas con una facilidad pasmosa creando un antecendente de NANA. María se enamora del primero que pasa (como Hachi) Noel es súper posesiv@ (como Nana) y existen los mismos íntringulis familiares y sentimentales que en la historia de moda, pero sin sexo, que es lo único que le falta a los chicos refrescantes para resultar hasta prohibido.
Fénix no resiste varias lecturas. Lo resiste todo, incluso una denostada edición por parte de Planeta muy culpolable de que la obra haya quedado colgada a la mitad para siempre jamás viendo que sus obras no venden muy bien que se diga. Pero lo que ha sido publicado merece mucho la pena, aunque eso no ha sido justificaxión para que no la haya mandado al almacén también, pero tengo que decir en su favor que ya la hecho de menos.
lunes, agosto 06, 2007
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