Decidí ir a Bilbao contra todo sentido común. Después de trabajar un montón la semana anterior, de alternar demasiado el fin de semana, de librar el martes en vez del lunes y de no deber ir porque tengo que estudiar, me dije que lo necesitaba y que total, me daba igual todo. Y es que si ya estaba cansado, yendo a Bilbao lo iba a estar más con sus &%$&% cuestas y caminatas.
Mi ama me llamó a las ocho para avisarme de que hacía frío y llovía, así que aparte de la chaqueta que me ha acompañado todo el verano cogí el paraguas.
Y la verdad es que no podía haber elegido una fecha peor para ir, porque no me di cuenta de que era la Semana Grande (tuve suerte y las tiendas no estaban cerradas), de que no llovía, diluviaba, y para más coña, me quedé dormido toda la tarde.
Esta vez tampoco perdí el bus y antes de cogerlo hasta me dio tiempo de cobrar un cupón de la ONCE que tenía con sesenta euros. Es que no sé por qué pero siempre que voy a Bilbao duermo fatal la noche anterior. Esta vez estuve jugando a la DS y me pasé una nueva fase del Sonic Rush al estilo cinematográfico: en la última vida con un sólo anillo.
A pesar de todos los peros antes expuestos el viaje resulto satisfactorio al ver a la familia y tal, y al conseguir un buen botín. A saber:
un par de tomos de manga de segunda mano.
el segundo tomo de Crimson Hero que por Logroño no se había olido.
los números de Los Invisibles que me faltaban de Norma a mitad de precio y lguna cosilla de Vertigo muy barata también.
las pelis de Fénix y Lupin ésas algo chanas que habían sacado y Velvet Goldmine gratis al comprar éstas.
miércoles, agosto 22, 2007
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