lunes, mayo 21, 2007

¿Pero no íbamos en busca de la joya?

Puesta al día con Inu-Yasha. Ya tengo todos los tomos publicados en España y algunas revelaciones de lo que viene.

Inu-yasha se ha ganado el apelativo de la peor obra de Rumiko Takahashi gracias a su longitud (quinientos capítulos y continúa) y sus tramas en plan bucle infinito. Pero no sé por qué, si tiene todos los ingredientes de éxito de las obras anteriores: fantasia y humor como en Lamu, fantasia y terror como en la saga de las sirenas, amor imposible como en Maison Ikkoku elevado al cuadrado (aquí Kagome no sólo tiene que lidiar con el recuerdo de la muerta, ¡sino con la muerta!), y broncas y peleas como en Ranma 1/2.

La historia comienza de la forma más típica y tópica: una Juani se ve transportada a un mundo misterioso en el que, casualmente, es necesaria por un poder que tiene. Allá la chavala hace lo típico, encender antena chocho y ganarse enemigos. Bueno, las primeras historias son más independientes, hasta que llega un punto el que absolutamente todo gira en torno a Naraku, hasta perder el objetivo de reunir con los trozos de la joya. Quizá sea algo repetitivo en el aspecto de que entre fragmentos por aquí, mejoras de la tessaiga por allá, la aparición de la cucaracha por el otro lado y algún nuevo enemigo... ¡Quinientos capítulos! Y sin visos de acabar esta intriga...

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