Dejándolo claro desde el principio. Estoy hecho una mierda.
Los de mi clase sí hicieron barra. Yo no, porque tenía clases, que trabajar, que salir de fiesta, que vivir en general, y no estaba yo como para encima tirarme diez horas mínimo ahí en la barra. Al parecer les fue bien y todo, me alegro por ellos.
Es la primera vez que recuerdo que no llueve en Barras y como esta fiesta se celebra en un pedregal, esta vez no había barro, pero sí polvo, mucho polvo.
El jueves (primer día) bien. Al final tuve una preparada muy gorda porque la gente no sabe beber, pero mirándolo ahora, aquella angustia fue muy divertida. Eso sí, me sigo preguntando si yo no puedo llevar una vida tranquila, que cada vez que salgo me la tienen que montar. Debería ser YO quien la montase a los demás, no los demás a mí.
Dejando eso aparte, hubo extrañas coincidencias, chupitos por todas partes, copas con profesores, apariciones no deseadas... Llegué a casa a las seis, creo, reventado.
El viernes (segundo día) tenía una resaca suave pero insistente en mi cabeza, lo que no impidió que trabajase como el que más. Luego volví a ir a barras, pero estaba tan cansado que me marché a las tres. Total, a la gentuza borracha ya la había visto...
Y eso fue todo.
domingo, mayo 13, 2007
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