Sospecho que mi libro de francés es un libro de ética francés reciclado. Sí, porque mientras el libro de inglés de tercero era un libro normalillo con temas como viajes, compré este pantalón ayer y la cremallera está rota y tonterías por el estilo, en el de francés hay un tema sobre la globalización, otro sobre la inseguridad ciudadana, la integración cultural... Vocabulario sencillito, di que sí.
Así que en clase cada dos por tres hay debate de temas candentes y siempre acabo asustado. ¿Por qué? Porque si yo en otros ámbitos como la universidad o el trabajo parezco conservador, en francés deben pensarse que soy republicano, o todavía peor, ¡comunista!
El tema de la inmigración fue especial, pero hoy hablando de la pluralidad lingüística de la Unión Europea he tenido que defender la protección de las otras lenguas españolas. Que sí, cariño, que a mí también me parece muy mal que en ciertas comunidades deprecien el español en favor de otra lengua, pero si sus habitantes no denuncian esa situación y votan a los partidos radicales, será que les gusta. Es su decisión, fea, pero suya. Y por otro lado, es una oportunidad comercialmente hablando para el resto, así que, adelante, yo me quedaré con vuestras cenizas.
lunes, marzo 26, 2007
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