Increíblemente cumplí mi propósito de ir a todas mis clases del día, así que las ocho ya estaba en clase para dar las dos horas de Tributario y una de Mundial. a la salida me fui a casa a almorzar un poco y prepararme para ir a Peritos. Habíamos quedado a las once y media y, como siempre, la puntualidad de mi clase brilló por su ausencia, y, a pesar de que fui un poco tarde tuve que esperar. Total, que para cuando ya había llegado todo el mundo y habían comprado todo era casi la una y sólo estuve un rato porque tenía que ir a casa a comer para ir a inglés.
A la clase de inglés llegué tarde y me marché antes para ir a informática, cosa que creo que a la profesora no le hizo ni puta gracia, pero bueno... Descubrí que a esa hora iba a clase una profesora de Derecho de la universidad, muy maja, por cierto.
A las cuatro en informática sólo estábamos cinco alumnos y la clase fue jodida jodida.
A la salida me pasé por donde estaba la juerga (detrás del edificio de Químicas) y donde antes había mogollón de gente ahora había mogollón de mierda, y donde antes no había nadie ahora había mogollón de gente. El asunto me dio bastante vergüenza ajena y como no vi a nadie conocido me marché a casa a prepararme para la noche.
En el trabajo no hubo mucho meneo y pronto estuve fuera. Fui a donde estaban los de clase haciendo botellón y luego bajamos a la Mayor. Yo hubiese preferido ir a Concept directamente pero el resto opinaba que si no había entrada de tres cubatas por diez euros no iban a beber lo suficiente y que querían bajar a la Mayor. TRas tres mil vueltas al mismo asunto llegamos a la conclusión de que no había tal promoción y bajamos a la Mayor a un bar donde nos encontramos con otros de clase con los que me quedé, porque el resto se fue volando a Concept. El sitio éste (donde fuimos porque a uno le iban a invitar a un cubata, que al final sólo le invitaron a un chupito) cerró a las tres y media y bajamos a Concept, pero ya no nos apetecía ir, y además para entrar había que hacer una cola enorme para pagar la entrada y pasamos.
Queríamos ir a desayunar a algún sitio, pero estaba todo cerrado. Yo pensaba que el bar de la estación de trenes estaría abierto y fuimos hasta allí para nada porque no era así. Al final no desayunamos y llegué a casa a las cinco de la mañana. Estuvo bien la fiesta, pero al día siguiente, no sé porqué, me sentía vacío.
La próxima el veintinueve de marzo: Letras.
lunes, marzo 19, 2007
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