No es ningún secreto que uno de mis puntos fuertes es mi apariencia. Guapillo, tranquilo y aplicado es lo que piensa la gente al verme, pero en realidad soy un puto desastre. Esta semana no he tocado un libro (es que ni siquiera los he paseado como solía hacer), me he gastado un montón de dinero y me sigo dejando llevar por falsas ilusiones. Y claro, sigo recibiendo.
Quizá sea por eso por lo que Real me gusta tanto, porque lo siento muy cerca de mí. Uno de los protas, Nomiya, siempre está intentando mejorar, pero solamente ve como los demás le superan. Y cuando le echa en cara a Takahashi que siempre ha sido de bajo nivel porque nunca se había esforzado es como si me lo dijera a mí. Yo sacaba buenas notas cuando no tenía que esforzarme, pero cuando llegó el momento de hacerlo no pasaba de un seis o suspendía miserablemente. La de veces que habré dicho que ya aprobaría en el siguiente, y en el siguiente, y así...
Este manga me parece una obra maestra, aunque parta de un tema fácil, pero no se deja llevar por el lado fácil (que sería: "lisiado" (como dicen en el manga) se cree un perdedor, pero llevado por el amor a "chica" empieza a jugar en el equipo de baloncesto, superar sus frustraciones por ser inválido, ganar el torneo ZZZ y ligarse a "chica". Uy, es como el argumento a Slam Dunk...) sino que se centra en el aspecto psicológico de los personajes. Aunque quizá sí sea fácil al retratar a Takahashi como el perdedor, a Kiyoharu como el vencedor y a Nomiya como el mediocre. Mmmmm
domingo, noviembre 19, 2006
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