Quedamos para ver un piso con una comercial de una inmobiliaria. Está la chica abriendo la puerta y de repente, ¡la abre alguien por dentro!
Resulta que ya habían vendido el piso, pero el anterior dueño no había recogido la llave. El nuevo propietario, un europeo del este, se enfadó y con razón.
Menudo susto.
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