Terminé de leerme este manga de Tezuka por fin. Empecé a leerlo cuando ya tenía cuatro tomos y la verdad es que me ha costado bastante. Cierto es que las historias sobre el Japón antiguo no son mis preferidas precisamente; pero es que si encima el autor peca de lo mismo que otros mangakas, como Yas en Redención, de rayar un montón poniendo nombres y nombres de personajes históricos y situaciones reales que, vale, serán muy importntes y hasta pueden tener peso en la historia, pero es que no me entero de nada, ni quién era fulano ni qué coño tiene que ver que en el pueblo de al lado se liasen a palos con la historia, y por muy impecable que sea el trabajo que hace Tezuka no consigue matarme de interés.
Dejando de lado ese tema el manga hace un popurri de manga histórico, de samuráis, de medicina y romántico increíble contando la historia en plan novela río de Manjirô Ibuya, samurái al servico del shogunato, y de Ryosen Tezuka, médico perteneciente a una familia de adeptos a la medicina occidental.
Lo que más pillado me ha dejado de la historia (porque la trama política se sabe desde el comienzo, aunque admito que el desenlace de las historias de amoríos no me los esperaba) es el tratamiento que el autor hace de su bisabuelo, describiéndolo como un putero, sinvergüenza, vago e inútil. Es todo ficción, sí, pero no me parece nada normal.
Bueno, al fondo del armario con ella.
martes, junio 20, 2006
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