Bueno, pues a eso de las dos y media de la tarde empezó a chispear y fuimos a la cafetería del Quintiliano a comer. En ese momento apareció un compañero de clase que había tenido que ir al dentista y que me parece que puso bote, pero nosotros cuando nos fuimos no sé que fue de las bebidas (yo ya me había saltado el principio de prudencia). Me acuerdo de que fue a saludar a unos amigos y no volvió, porque no le volví a ver.
Apenas comí nada, y al salir de la cafetería se produjo otra vez ese efecto que caracteriza a Primero de Empresariales: la dispersión total. Estuve con una compañera y unas amigas suyas, tuve encuentros poco apetecibles, no fui a francés y me fui a casa a echarme la siesta porque ya no podía más.
Mis hermanos me despertaron y estaba para el arrastre. Supuestamente habíamos quedado a las diez y media cenados, pero en el transcurso de dos horas pasamos a quedar algo antes para cenar (no todos), a quedar para no cenar y finalmente para sí cenar.
Llovía un poco. Fuimos a cenar a un sitio de Portales. Fue un poco extraño. Yo fui el único que cenó un plato combinado (habría cenado un bocadillo como los demás, pero como eso ya lo hago todos los días pues no me apetecía precisamente...) y no podía parar de mirar la tele (Aquí no hay quien viva). Estaba como hipnotizado.
Otro hecho diferencial es que dejé las patatas fritas. A mí no me gustan mucho, y ésas estaban algo secas. Pues los demás se las comieron todas como si fuera maná, y me chocó bastante...
La tercera parte del resumen en otro momento que se acaba la batería del portátil (estoy en la biblio de la uni).
lunes, abril 10, 2006
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario