Me resulta difícil de creer, pero en los últimos días me he sentido rechazado hecho de menos al contar que me cuesta madrugar y que he salido los jueves de farra. Pero yo no soy un fiestero por eso.
Vale que haya salido tres jueves seguidos, pero al día siguiente no tengo clase, y luego el fin de semana no salgo por ahí. Por otro lado, los jueves hay menos gente por ahí y se está más cómodo. Además es una tarea escolar más: socializarse con los compañeros de clase y hacer amistad.
Vamos, que no me parece justo ese rechazo.
jueves, marzo 09, 2006
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