(Vale, en realidad ya es el día tres, pero estas cosas van así...) Sí, necesitaba que pasase la fiesta de Peritos para continuar con normalidad, había demasiada tensión acumulada. Tenía la impresión de que no me lo iba a pasar bien, y encima los compañeros de clase que me caen mejor no iban a estar, y Peritos es LA FIESTA (bueno, en realidad hay muchas fiestas con mayúsculas...) y claro, tenía que ser todo genial. Estuvo muy bien, pero en lo que yo quería fue un desastre, pero como ya lo suponía pues me dio un poco igual.
El caso es que a las siete de la mañana arriba para ir a Tributario. Un cuello terrible en Tributario, porque al profesor le gusta que nos sentemos en las primeras filas y como tiene a todo el mundo acojonado pues todo el mundo llega muy pronto para coger sitio. Todo el mundo menos yo. Y ese día fue la segunda vez que me hizo sentarme en primera fila donde se está muy incómodo porque hay que mirar hacia arriba (pero ese detalle él parece desconocerlo). El caso es que encima de hacerme cambiar de sitio, nos echó un sermón a otro y a mí de escándalo, pero sin mirarnos a nosotros, y me sentó muy mal. Y cuando se acabó la primera hora me marché (el otro chico se fue detrás mío).
Bueno, supuestamente habíamos quedado después de la clase de Tributario para hacer las compras, pero luego resultó que habíamos quedado a las once, así que a esperar una hora. A las once no había nadie de nadie prácticamente, y media hora después los que estábamos fuimos al Eroski. Y con las compras hechas fuimos a Peritos.
Había un ambiente increíble. Todo lo que hayáis podido oír sobre Peritos es cierto, y seguramente se quede corto. Una fiesta increíble, un buen rollo total... La bomba. Pero tenía que ir a la EOI así que a las dos me despedí y me fui a casa a quitarme las lentillas y a comer algo, porque al bar de viejos ése de las súper tortillas ya no iba a poder ir. Obvia decir que yo a las dos de la tarde ya había bebido vino del Eroski a saco, a pesar de que sepa asqueroso, así que era un cuadro total.
En inglés sólo había cuatro alumnos más. En la primera hora yo no estaba. La cabeza me daba unas vueltas increíbles... En la segunda descubrí que ¡teníamos lectora! Según me dijo el compañero de al lado había venido desde octubre o noviembre, pero de vez en cuando. Ya decía yo, porque yo había faltado, pero no tanto... Y con la lectora estuve genial, hablando sin parar (qué poca vergüenza tengo).
Pero francés ya fue otro cantar. No estaba con tantas ganas y enciam la materia era más aburrida, así que finjí ir al baño a vomitar para hacer tiempo y todo (XD) y a la segunda hora, como había lectora no fui. Total, ya había firmado, así que...
Volví a Peritos, pero ya se había ido todo el mundo conocido y tampoco tenía cuerpo, así que me fui a dormir, pero no dormí nada bien porque en dos horas me había cogido el sol y hasta tenía una insolación. Yo que en verano no me pongo apenas moreno no me lo podía creer.
Por la noche habíamos quedado a las diez y media para ir por ahí. A mí me parecía pronto para no ir a cenar, pero bueno. Ahí ya empezó todo a ser algo bizarro. Me marché a casa a las tres porque ya estaba rayado y cansado y se acabó la fiesta.
El post-fiesta fue algo extraño. Me siento algo raro, como liberado, pero triste. Ahora toca filologías, pero eso ya es otra historia y no hay puntos fuertes pendientes.
domingo, marzo 19, 2006
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