martes, diciembre 27, 2005

Siberianas navidades sin chocolate

En el primer acto navideño oficial, la lotería, fue un espanto. No me tocó nada, otra vez. Encima esta semana también jugué unos euromillones y dos cupones de la ONCE y nada de nada, qué asco.


La cena de nochebuena bien, como siempre, muy familiar y tal. A mí estas fechas es que no me motivan nada y encima siempre es lo mismo. Por suerte ya no voy al colegio para que me suelten el típico rollo de la solidaridad, de ser bueno y estar bien con todo el mundo y celebrar no sé qué paridas más. Ya llega una edad en que no te crees nada y pasas de estas cosas, que total, si el resto del año han intentado pisarte, también lo intentarán ese día. Aunque parece que hay gente que si se lo cree porque todos los años me llega alguna felicitación de alguien que me ha tratado fatal (si quiere algo debería pedirlo en otra fecha que resulte más sincero y creíble).


Encima ha hecho mogollón de frío y una niebla terrible. Pero lo peor es que este año mi madre no ha comprado turrones ni dulces. Como siempre sobran y nadie los quiere preguntó a mis hermanos si querían y ellos dijeron que no. ¡Pero yo sí quería! ¡Aunque los fuera a dejar luego! ¡Nooooooooooo!

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